Afuera,
el día se enciende
con luz
opaca
y me
revuelco en la almohada tersa
con tus
recuerdos:
La
espera valdrá la pena, querida.
La
herida dejo su huella indiscreta.
Sábanas
de rojo seco me abrigan en
los
vastos campos inertes de tus recuerdos.
Y tu
mirada, como tu risa,
ahora
son poesías o son
palabras
que escupiré con las manos.
El papel,
como el café, se me enfrían y
en la
almohada queda el aroma de tus recuerdos
Si ya no
estás en un día futuro, querida,
habrá
palabras que escupiré con las manos
Que
extraña está levedad que me dan tus días
Me
encanta esta levedad que me dan tus días
Y tu
mirada, como tu risa
ahora
son poesía o son
palabras que escupiré con las manos
El día
anochece pronto, querida,
Lamento
tener tan roto el recuerdo,
Si ya no estás es un día futuro, querida,
habrá palabras que escupiré con las manos.
Entonces
hice esta red
que es
tejido de ideas
para
atarte a la levedad del tiempo,
para no
olvidar lo cerca que estuve
de
saltar al revés, a través de los momentos,
hacia un
abismo que alguna vez miré,
esperando
que dé un paso firme hacia el vacío.
y para
no quedar tan solo, otra vez,
frente a
la pesadez de la geometría del deseo.
Entonces hice esta red
que es tejido de ideas
para atarte a la levedad el tiempo,
y para no quedar tan solo, otra vez,
frente a la pesadez de la geometría del deseo.
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