Ya no estás en un día futuro.

 

Afuera, el día se enciende 

con luz opaca 

y me revuelco en la almohada tersa 

con tus recuerdos: 

La espera valdrá la pena, querida. 

La herida dejo su huella indiscreta. 

Sábanas de rojo seco me abrigan en

los vastos campos inertes de tus recuerdos. 

Y tu mirada, como tu risa, 

ahora son poesías o son 

palabras que escupiré con las manos. 

 …

El papel, como el café, se me enfrían y 

en la almohada queda el aroma de tus recuerdos 

Si ya no estás en un día futuro, querida, 

habrá palabras que escupiré con las manos

 

Que extraña está levedad que me dan tus días

Me encanta esta levedad que me dan tus días 

Y tu mirada, como tu risa 

ahora son poesía o son 

palabras que escupiré con las manos

El día anochece pronto, querida, 

Lamento tener tan roto el recuerdo,

Si ya no estás es un día futuro, querida,

habrá palabras que escupiré con las manos. 

 

Entonces hice esta red 

que es tejido de ideas 

para atarte a la levedad del tiempo, 

para no olvidar lo cerca que estuve 

de saltar al revés, a través de los momentos, 

hacia un abismo que alguna vez miré, 

esperando que dé un paso firme hacia el vacío. 

y para no quedar tan solo, otra vez, 

frente a la pesadez de la geometría del deseo.


Entonces hice esta red

que es tejido de ideas

para atarte a la levedad el tiempo,

y para no quedar tan solo, otra vez, 

frente a la pesadez de la geometría del deseo.




 

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