Sobre la almohada.

 

De todo lo que fue

hoy nada puede escribirse 

pero este lápiz solitario

sigue

y como tantas noches 

ronda este insomnio:

como una piedra indecisa,

me golpea la cabeza,

detrás de las cortinas.

 

y noche sobre noche;

<un caballo angélico,

galopa, 

sus crines son del viento>

y desata su vuelo silencioso

sobre la almohada el caliente 

de la sangre.

 

La carne tan viva 

ardiendo entre las sombras 

de su muerte,

borra de la memoria la fe

y la culpa 

del mal y el bien 

 

Y el caballo angélico

galopa, y sus crines son el viento 

y desata

su vuelo silencioso.

sobre la almohada 

duermen

las horas repugnantes

 


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