Quiero que llueva
y cada vez se hace más de tarde.
En el reflejo de la ventana;
ahora que el sol pega de frente;
las luces se atenúan en tu rostro indistinto.
Casi desaparecen.
Devuelvan a quien robó la suerte
de tu mirada.
<la intención de conocer>
Taparé el espejo por las dudas y
ya no dejaré a mis labios
recorrer su nombre.
Quizás la sal que arrastra el aire
haga la lluvia.
Y querré volverme viento,
acariciar tu rostro
una vez más.
De pasada nomás,
de pasada.
Quiero que llueva
y cada vez se hace más de tarde.
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