Su traje, la capa, el puñal,
el cinturón y su cara.
La muchacha gritó de sorpresa
al ver al enfermo.
Se calló un instante y
dijo como si pudiera oírle:
- Yo no puedo sentir así.
…
La habitación todavía existe pero,
Margarita dejó la poética fatal,
objeto de una admiración turbulenta:
"El insulto propio."
Regálale un rezo a Dios!
A la forma de tu credo.
Mira que no estamos solos.
A la agonía de existir;
A lo hermoso de existir,
Mira que no estamos solos.
Es un precioso mar de dudas
Casi que no lo contas!
Esbozaste una sonrisa
O un bostezo esquivo...
Tendrías todo el tiempo del mundo,
o un par de minutos,
Es una línea atemporal.
Merecedora de todo lo que somos.
Regalale un rezo a Dios
A la forma de tu credo
Mirá que no estamos solos
A la agonía de existir
A lo hermoso de existir
Mira que no estamos solos
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