Del anhelado viaje, y lo ya anecdótico.


Mojaste tus pies calzados

En la orilla;

De un mar frío; 

De arena ardiendo

Febrilmente.


Te faltaran mil horas

Para descubrirlo todo.

Antes helada la sangre

Que <de hervor> 

Explote el cuerpo.


Secaste

tus pies descalzos 

Al fuego. 

Y es que a veces 

La brasa

Ampolla la piel.






No hay comentarios.:

Publicar un comentario