Carta de despedida. (palú)

 Amor, 
cuando mis ganas de comerme el mundo te sean repugnantes
no vuelvas a casa. 

No puedo andar desarmada a cada rato
cuidando de un niño que necesita una madre
antes que una amante.

No quiero ser mujer atada a una muerte lenta 
con un laberinto entre las cienes 
y un ancla junto al corazón.

Amor, 
cuando me mires a los ojos y no veas mi cariño
no preguntes que martirios lo llevaron

pues sabré, en vano fueron mis palabras.
Amor
no me quieras sin pasiones,

no me desees miserable y sola
sola para tus lamentos.
No me quieras amor, 

si es así,
prefiero.
No me quieras.








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